Editorial: Aprender de los errores

En el mes de agosto de 2017 y con motivo de la re-ocurrencia de la Fiebre Aftosa tipo O en territorio colombiano utilizamos nuestro espacio editorial para referirnos al tema, en particular para enfatizar la necesidad de mejorar sustancialmente las acciones operativas para el definitivo control y erradicación de la enfermedad.

Es que la región se ha visto nuevamente sacudida por la re-emergencia de Fiebre Aftosa en Colombia (Virus de Fiebre Aftosa tipo O Euro SA, endógeno de la región), situación que afecta seriamente la credibilidad y transparencia de la situación sanitaria regional con respecto a Fiebre Aftosa. Si bien, luego de 6 meses se ha restituido su estatus sanitario anterior a Colombia, quedan por determinar muchos interrogantes sobre el origen de la infección, su diseminación y sobre todo, la disponibilidad de las condiciones operativas para una rápida y adecuada detección y respuesta ante la contingencia. Esta re-emergencia plantea la pregunta clave, si la Fiebre Aftosa es un problema sanitario de carácter regional, están los sistemas sanitarios nacionales preparados para detectar y enfrentar una contingencia en forma rápida y efectiva?

Luego de tantos años de esfuerzos del sector privado en apoyo efectivo a las acciones de control y erradicación de la Fiebre Aftosa en los países y en la región, las sucesivas re-emergencias de Fiebre Aftosa indicarían que es necesario hacer una profunda revisión de los objetivos, acciones, metodologías y roles institucionales tomando en consideración los indicadores objetivos y un adecuado esquema de auditoría y control para avanzar en forma sostenida hacia el cumplimiento de los objetivos establecidos.

El Plan Hemisférico para el Control y la Erradicación de la Fiebre Aftosa (PHEFA), ha fijado metas para los países y zonas de la región en cuanto a alcanzar el año 2020 con la Fiebre Aftosa bajo control en el territorio sudamericano, y con “zonas y países libres con y sin vacunación”. Avanzar hacia esas metas exige una estrecha, firme y transparente participación de los sistemas sanitarios de cada país de la región, y una responsable participación de los organismos regionales e internacionales, a fin de coordinar las acciones sanitarias y consolidar la seguridad sanitaria regional.

El elemento clave desde el punto de vista técnico para la toma de decisiones que posibiliten el refuerzo, consolidación y avance de la situación sanitaria es fundamentalmente la disponibilidad de información epidemiológica de calidad que permita identificar los elementos de riesgo existentes y la disponibilidad y efectiva capacidad operativa para la implementación de las medidas de mitigación que se deberían implementar para neutralizar las potenciales consecuencias de una reintroducción del virus en la población susceptible.

Desde el punto de vista político y económico es necesario garantizar la disponibilidad y transparencia de la información, en particular la información sanitaria, a fin de facilitar la toma de decisiones económicas (costo/beneficio) y reforzar y capacitar a los sistemas sanitarios adecuándolos para lograr una rápida detección (alerta temprana) y una eficaz respuesta ante una eventual contingencia. Cuenta a favor, la experiencia de algunos países de la región, que indica que se ha podido avanzar significativamente en la apertura de mercados manteniendo el estatus sanitario de “libre con vacunación”.

Varios países de la región (Argentina, Paraguay y Uruguay) tienen una valiosa y dolorosa experiencia adquirida luego de la epidemia del 2000/01, en que finalmente se reconoció que el efectivo control y erradicación de la Fiebre Aftosa debe tener un tratamiento regional y la información epidemiológica debe tener la máxima calidad que permita el estado del arte en la materia, y transparencia que facilite su interpretación. Lo ocurrido recientemente en Colombia, agrega a esta situación.

Es fundamental que la información técnica/científica de cada país/zona sea transparente y verificable, a fin de analizar en profundidad las posibilidades y riesgos, y de esta manera avanzar en forma progresiva, con indicadores confiables en la implementación de las medidas de mitigación apropiadas para el logro de una mejor y estable situación sanitaria con respecto a Fiebre Aftosa. No menos importante es la adecuada comunicación de estos avances potenciales al sector de la producción, uno de los protagonistas principales del accionar productivo/sanitario.

Por otra parte, la situación productiva regional ha cambiado sustancialmente. En Sudamérica la lucha contra la Fiebre Aftosa siempre se enfocó principalmente en la producción bovina (target), mientras que en los últimos años han crecido sustancialmente los sistemas intensivos de producción en porcinos y en bovinos. La experiencia de otros países que han incorporado sistemas intensivos de producción porcina y bovina y que fueran históricamente libres de Fiebre Aftosa (ejemplo: Japón, Corea, Taiwán), han demostrado una mayor vulnerabilidad al ingreso de la Fiebre Aftosa en sus territorios. Hemos evaluado los riesgos?, estamos preparados para una contingencia en estas circunstancias?

En la región se están proponiendo cambios sustantivos en el control de la Fiebre Aftosa, fundamentalmente el levantamiento de la vacunación para obtener el estatus de libre sin vacunación (COSALFA 44). Sin embargo, no se ha evaluado objetivamente la conveniencia económica, la factibilidad técnica (Análisis de Riesgo) y el potencial impacto sanitario a otros países de la región. Seguramente el sector productivo comparte el deseo de cumplimentar las metas del PHEFA, pero este objetivo debería lograrse en forma tal de evitar futuras consecuencias nefastas como estas recurrentes re-emergencias de Fiebre Aftosa a las que nos hemos referido y que en definitiva afectan la credibilidad y sustentabilidad del sistema.

El esfuerzo realizado por el sector privado en el desarrollo y la implementación operativa de las acciones de los planes de control y erradicación de la Fiebre Aftosa (Fundaciones, Comisiones de Salud Animal) ha sido enorme, como lo ha sido también el desarrollo y aplicación de modernas formulaciones vacunales con alto grado de pureza y métodos de diagnóstico y monitoreo con nuevas técnicas moleculares de gran precisión, todos elementos que han permitido edificar un sistema sanitario público/privado a nivel nacional que bajo Buenas Prácticas Sanitarias puede ser utilizado para el control de otras enfermedades de interés sanitario, económico o productivo.

Parecería además que para fortalecer y asegurar la situación sanitaria regional ha llegado el momento de que el sector de la producción, motor y protagonista de este proceso, asuma una mayor representatividad en la toma de decisiones en esta materia a nivel de país, región e internacional, ya que los resultados a la fecha indican que las organizaciones oficiales nacionales tienen severas limitaciones, y las organizaciones regionales e internacionales no han tenido mucho éxito en su rol de promotores de la prevención, alerta temprana y atención de la contingencia.

Las experiencias vividas, donde las decisiones políticas primaron sobre las recomendaciones técnicas, indican que la disponibilidad de información técnico/científica y económica del más alto nivel no siempre han sido definitorias, cuando deberían ser la base para un objetivo análisis costo/beneficio y de Gestión del Riesgo, elementos esenciales para la toma de decisiones a nivel regional y nacional.

Fuente : PROSAIA