Tiempos de reflexión

La pandemia de Covid-19 causada por la emergencia del SARS-CoV-2 en diciembre de 2019 en China, y que en poco más de 8 semanas ya se había distribuido en los 5 continentes, sacude a los países y regiones que, desafortunadamente, no habían entendido que la globalización también afectaría la Salud a nivel global.

La emergencia y re-emergencia de enfermedades infecciosas del hombre y los animales ocurridas durante los últimos 20 años (Fiebre Aftosa, Influenza, SARS, Ebola, MERS, Dengue, Peste Porcina Africana y otras) no despertaron suficiente atención sobre los tremendos riesgos a las que las poblaciones estaban expuestas. Hoy la realidad golpea con dureza a los Sistemas Sanitarios de los diferentes países y a los Organismos Internacionales y Regionales encargados de su prevención y control. Hasta las economías más desarrolladas han sido afectadas y se plantean situaciones de crisis de muy difícil solución en el corto plazo.

En diciembre de 2018 se detecta la ocurrencia de la Peste Porcina Africana (PPA/ASF) en China, iniciando una epizootia en Asia, que en corto tiempo se extendió a varios países continentales y territorios insulares, hasta llegar a muy pocos cientos de kilómetros del territorio Australiano. Esta expansión de la PPA/ASF incluye también a la población de cerdos silvestres y domésticos en Europa como consecuencia de la entrada de la enfermedad en 2007 desde África, continente donde la enfermedad es endémica. Esta epizootia demuestra claramente la importancia de las enfermedades transfronterizas, que ya han causado enormes pérdidas económicas en los países europeos y asiáticos afectados, y que tiene un muy importante impacto en la provisión mundial de proteínas de origen animal.

Hay varios elementos en común en estos dos episodios que ameritan un análisis más detallado. Sin embargo, vale la pena mencionar dos que surgen como principales. El primero es la “emergencia” o aparición repentina de estas enfermedades y la falta de preparación de los Sistemas Sanitarios, tanto de Salud Pública como de Salud Animal: y el segundo es la carencia de una de las herramientas principales para la prevención y el control de enfermedades infecciosas transmisibles, como son las vacunas.

Vacunas, cuestionadas por algunos, vacunas excelentes que se dejan de aplicar, pero tan necesarias para prevenir y controlar enfermedades que afectan la salud de los hombres y de los animales. Tal vez esta experiencia nos sirva para revalorizar el rol de las inmunizaciones preventivas en el control de las enfermedades infecciosas de los animales y el hombre. Lecciones que lamentablemente serán fruto de un muy duro aprendizaje.

En una reciente Sesión Pública de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (Noviembre 2019), donde además participaron las Academias de Medicina y Veterinaria de la República Oriental del Uruguay y las de Medicina y Farmacia y Bioquímica de Argentina, se concluía en forma premonitoria y entre otros conceptos, que “Uno de los desafíos actuales de mayor importancia está representado por la emergencia y re-emergencia de enfermedades infecciosas humanas y animales con altas tasas de morbi-mortalidad para las que todavía no se han desarrollado vacunas efectivas”.

La realidad de esta situación sanitaria a nivel mundial nos debería ayudar a reflexionar y priorizar el valor del uso de las vacunas en la prevención y el control de las enfermedades de los animales, ya que no solo nos ayudan a prevenir situaciones como las indicadas en esta editorial, sino también a mantener la sustentabilidad del sistema productivo y económico/comercial. En el caso de la Fiebre Aftosa, la alta vulnerabilidad regional y la muy limitada capacidad de los sistemas sanitarios para responder a las contingencias son elementos críticos a tener en cuenta. Un criterioso Análisis de Riesgo con componentes sanitarios, normativos, económicos y comerciales podría aportar significativamente para clarificar el panorama a mediano plazo y facilitar la toma de decisiones en cuanto a una potencial hoja de ruta y las medidas de mitigación de necesaria implementación.

Finalmente, parecería oportuno transcribir las palabras del Premio Nobel argentino Prof. Bernardo Houssay, que nos sirven de guía con referencia a este tema:

“La ciencia, la técnica y la investigación son la base de la salud, bienestar, riqueza, poder e independencia de los pueblos modernos. El signo actual es la aceleración en la ciencia y la técnica y su aplicación. Esto no es ya discutible: país que las desarrolla es rico y poderoso, país que no las cultiva vive en la pobreza o se estanca. Esta noción no la aprendieron los hombres educados hace 50 años atrás y que hoy tienen posiciones de mando. También hay quienes creen que la investigación científica es un lujo o entretenimiento interesante pero dispensable. Grave error, es una necesidad urgente, inmediata e ineludible para adelantar. La disyuntiva es clara, o bien se cultiva la ciencia, la técnica y la investigación y el país es próspero, poderoso y adelanta. O bien no se la practica debidamente y el país se estanca y retrocede, vive en la pobreza o la mediocridad”.

Fuente: PROSAIA – Alejandro A. Schudel