Una gran oportunidad para la producción pecuaria

Durante los últimos años se ha consolidado a nivel mundial una creciente demanda de alimentos, en particular los de origen pecuario, y las estimaciones de organismos internacionales para las próximas décadas indican que este proceso ha de continuar en forma sostenida. Esta situación aparece como una oportunidad para los países proveedores como el nuestro, pero para su aprovechamiento pleno, exige de una planificación a mediano/largo plazo que considere además de la eficiencia productiva, los  factores emergentes de orden sanitario, climático o accidental que pueden atentar contra su desarrollo.

En la región, la Fiebre Aftosa ha marcado por décadas la condición sanitaria de la producción ganadera. Luego de tantos años de esfuerzos del sector privado en apoyo efectivo a las acciones de control y erradicación de la Fiebre Aftosa en los países y en la región, las sucesivas re-emergencias de Fiebre Aftosa indicarían que es necesario hacer una profunda revisión de los objetivos, acciones, metodologías y roles institucionales, tomando en consideración indicadores objetivos y verificables, un adecuado esquema de auditoría y control para avanzar en forma sostenida hacia el cumplimiento de los objetivos establecidos. Sería muy recomendable tomar en consideración lo que está pasando en otras partes del mundo, en zonas históricamente libres de Fiebre Aftosa  como Corea del Sur, -en donde se presentó la enfermedad-, su reaparición en Japón o su expansión en los países de África del norte. Además, el incremento de la producción porcina en la región presenta un escenario de altísimo riesgo en caso de una re-emergencia de la Fiebre Aftosa. Un reciente análisis de Riesgo de EE.UU con respecto a la potencial ocurrencia de Fiebre Aftosa en su territorio, indica que ocasionaría pérdidas económicas cercanas a los 200 mil millones de dólares.

El Plan Hemisférico para el Control y la Erradicación de la Fiebre Aftosa (PHEFA) ha fijado metas para los países y zonas de la región en cuanto a alcanzar el año 2020 con la Fiebre Aftosa bajo control en el territorio sudamericano y con “zonas y países libres con y sin vacunación”, objetivo que sin duda el sector de la producción comparte. Avanzar hacia esas metas exige una estrecha, firme y transparente participación de los sistemas sanitarios de cada país de la región y una responsable colaboración de los organismos regionales e internacionales, analizando de manera exhaustiva las posibilidades, riesgos, beneficios y pérdidas, para poder avanzar en forma progresiva -con indicadores confiables- en la implementación de las medidas de mitigación apropiadas, a fin de coordinar las acciones sanitarias y consolidar la seguridad sanitaria regional, previniendo futuras consecuencias nefastas, como las recurrentes re-emergencias de Fiebre Aftosa.

El elemento clave desde el punto de vista técnico para la toma de decisiones que posibiliten un cambio y avance en la situación sanitaria es fundamentalmente contar con información epidemiológica veraz y de calidad científica que permita identificar los factores de riesgo existentes, y la disponibilidad y la efectiva capacidad operativa para llevar adelante  las medidas de mitigación que se deben implementar para neutralizar las consecuencias de una reintroducción del virus en la población susceptible.

Desde el punto de vista político y económico es necesario garantizar los recursos y transparencia de la información, en particular la sanitaria, a fin de facilitar la toma de decisiones basadas en el conocimiento real de la situación.

En este aspecto hay que destacar la experiencia de algunos países de la región que han accedido- prácticamente- a todos los mercados manteniendo el estatus sanitario de “libre con vacunación”.

Argentina, Paraguay y Uruguay tienen una valiosa y dolorosa experiencia adquirida luego de la epidemia del 2000/2001, en que finalmente se reconoció que el efectivo control y erradicación de la Fiebre Aftosa debe tener un tratamiento regional y la información epidemiológica debe tener la máxima calidad y transparencia que permita el estado del arte en la materia y que facilite su interpretación. Lo ocurrido recientemente en Venezuela y Colombia va en la dirección contraria.

En la región se están proponiendo cambios sustantivos en el control de la Fiebre Aftosa, fundamentalmente el levantamiento de la vacunación para obtener el estatus de libre sin vacunación. Sin embargo, no se ha evaluado objetivamente la factibilidad técnica, la conveniencia económica y el impacto sanitario de esta medida en todos los países sudamericanos.

La emergencia de la Peste Porcina Africana en Europa y Asia (para la que no hay vacunas efectivas) presenta una magnífica oportunidad para la región, en cuanto a la implementación temprana de medidas que refuercen y aseguren los sistemas sanitarios en su capacidad de respuesta a emergencias y, para el caso de Fiebre Aftosa, se valorice el “seguro sanitario” que hoy representa la vacunación.

Finalmente, los avances logrados en la relación publico/privada en la implementación de la campaña contra la Fiebre Aftosa en Argentina y otros países de la región bien pueden servir de base para su ampliación a otras actividades sanitarias que signifiquen una sustantiva mejora de la calidad sanitaria del ganado (control y erradicación de la brucelosis, de la tuberculosis, BPS, certificación sanitaria de establecimientos por citar solo algunas) que ya son requeridos por varios mercados externos.

Las experiencias vividas, donde las decisiones políticas primaron sobre las recomendaciones técnicas, indican que la disponibilidad de información técnico-científica y económica del más alto nivel no siempre han sido definitorias, cuando deberían ser la base para un objetivo Análisis costo-beneficio y de Gestión del Riesgo, elementos esenciales para la toma de decisiones de las autoridades sanitarias nacionales.

Fuente: PROSAIA