Fiebre aftosa  

OMSA: La propagación de la fiebre aftosa hacia nuevas zonas es preocupante, pero las consecuencias podrían ser aún peores 

El serotipo SAT 1, (sigla de Southern African Territories)  de la fiebre aftosa ha sido detectado por primera vez después de 60 años en Europa, Oriente Medio y Asia, mucho más allá de la región donde fue registrado por primera vez hace aproximadamente 80 años. Este serotipo fue identificado  ocasionalmente en algunos países de Oriente Medio y Europa entre 1962-1965 y 1969-1970 aunque, tal como indica su nombre, históricamente ha estado asociado con el África austral, donde fue identificado por primera vez en 1948.

Desde 2025, se ha detectado cada vez más en zonas situadas a miles de kilómetros de su área de distribución tradicional, lo que ha generado preocupación en los últimos meses, no solo por la distancia que parece haber recorrido en poco tiempo, sino también por el impacto potencialmente significativo que podría tener sobre la sanidad animal, los medios de vida y las economías. 

A comienzos de año, se notificó un aumento de brotes en Sudáfrica, mientras que Botsuana, Esuatini, Lesoto, Zambia y Zimbabue comenzaron a presentar nuevas notificaciones. En algunos casos, los brotes afectaron zonas reconocidas oficialmente como libres de fiebre aftosa y, aunque preocupante, la presencia de este serotipo en la región no era inesperada. 

En otras regiones,  Israel, Chipre, Palestina, China y Mongolia notificaron su primera aparición del serotipo SAT 1 de la fiebre aftosa en 2026, en ese orden cronológico; el mismo serotipo ya había sido notificado por primera vez en Iraq, Kuwait, Egipto y Azerbaiyán en 2025. Tras sesenta años de ausencia, el serotipo SAT 1 volvió a ser notificado a través de WAHIS en Turquía, Líbano y Grecia entre 2025 y 2026. 

Aunque la enfermedad rara vez resulta mortal, la fiebre aftosa genera repercusiones económicas desiguales, siendo de alta vulnerabilidad para economías pequeñas y dependientes de la ganadería, en las cuales las pérdidas pueden representar hasta el 1 % del PIB. Globalmente, la fiebre aftosa supone un coste estimado de hasta 21000 millones de dólares anuales para los ganaderos. Frente a este escenario, la Organización Mundial de Sanidad Animal enfatiza la urgencia de aplicar medidas preventivas como controles de movimiento, bioseguridad, vacunación y vigilancia en fronteras, además de contar con inversión sostenida y compromiso político para aplicar las herramientas de control ya desarrolladas.

ARTÍCULO ORIGINAL

Directrices del Foro TAFS para la selección y verificación de vacunas contra la fiebre aftosa

La situación global de la fiebre aftosa está atravesando cambios significativos. Siguen surgiendo nuevos brotes, las zonas endémicas establecidas permanecen bajo presión y la enfermedad se está propagando hacia regiones que han permanecido libres de fiebre aftosa durante décadas. La reciente aparición de nuevas cepas virales y topotipos, incluida la propagación de los virus SAT más allá de su rango geográfico tradicional, ha incrementado aún más la complejidad del control de la enfermedad y ha generado preocupación sobre la preparación regional y global. Estos acontecimientos representan una amenaza creciente para la producción ganadera, la seguridad alimentaria, el comercio y los medios de subsistencia de millones de personas que dependen del ganado para sus ingresos y sustento. Asimismo, subrayan la necesidad de contar con estrategias de prevención sólidas y decisiones fundamentadas respecto a la selección y el uso de vacunas contra la fiebre aftosa.

El Foro TAFS es una fundación internacional dedicada a promover el intercambio de conocimientos y experiencias para abordar desafíos críticos en sanidad animal y seguridad alimentaria y ha publicado una serie de directrices científicas orientadas a guiar la selección y verificación de vacunas contra la FA. Su propósito es respaldar un enfoque más informado y equilibrado para la selección y verificación de vacunas contra la fiebre aftosa mediante la revisión de los parámetros clave utilizados para evaluar la idoneidad vacunal, el análisis de sus fortalezas y limitaciones, y la identificación de cómo pueden interpretarse de manera colectiva dentro de un marco de toma de decisiones más amplio. Al combinar evidencia científica, experiencia de campo y consideraciones prácticas, estas directrices buscan respaldar estrategias de vacunación más efectivas y contribuir a una mayor resiliencia frente a la fiebre aftosa.

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Agosto 2026