Brote de ébola

A principios de mayo, se identificó en un hospital en la Zona de Salud de Bunia, en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), un conglomerado de casos de enfermedad grave entre trabajadores de la salud. Las muestras iniciales que se analizaron en la RDC dieron un resultado negativo por el virus del Ébola, pero más tarde, 8 de 13 muestras dieron positivo en la prueba y 5 fueron no concluyentes. Mediante la identificación genética, se determinó que la enfermedad era causada por el virus de Bundibugyo (BDBV), uno de los 4 tipos de ortoebolavirus que causan la enfermedad del Ébola en las personas.

Este brote  fue clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) desde el 17 de mayo de 2026.

Hasta el 9 de junio, se han reportado un total de 550 casos confirmados y 101 fallecimientos, localizándose el epicentro del brote en la provincia de Ituri, con aproximadamente el 94% de los casos. Simultáneamente, Uganda ha confirmado 19 casos y 2 muertes, con transmisiones locales identificadas en la capital, Kampala. Las investigaciones de secuenciación genómica sugieren que el brote actual podría derivar de un nuevo evento de desbordamiento (spillover) independiente de cadenas de transmisión anteriores.

La tasa de letalidad confirmada en este evento se sitúa aproximadamente en un 17.7%, una cifra que se sugiere interpretar con cautela debido a la reclasificación continua de casos, y que se encuentra por debajo de los rangos históricos para esta especie, que oscilaba entre el 25% y el 50% en brotes previos registrados en 2007 y 2012.

A diferencia de otros ebolavirus, para la variante Bundibugyo no existen vacunas ni tratamientos terapéuticos específicos aprobados hasta la fecha, lo que limita la intervención clínica a los cuidados de apoyo y al manejo de síntomas graves como fiebre, vómitos hemorrágicos, debilidad extrema y dolor abdominal. En respuesta a esta carencia de contramedidas, se han iniciado investigaciones para evaluar candidatos vacunales y protocolos de profilaxis post-exposición.

El control de la transmisión enfrenta desafíos operativos críticos, incluyendo la inseguridad en las zonas de salud afectadas, la desinformación y una tasa de seguimiento de contactos que en regiones como Ituri apenas alcanza el 43.2%, muy por debajo del objetivo institucional del 95% necesario para interrumpir las cadenas de contagio.

A nivel internacional, la vigilancia se ha intensificado mediante el lanzamiento de un plan de respuesta continental por parte de la Unión Africana y la OMS, que busca coordinar la preparación en países limítrofes como Sudán del Sur y Zambia. Países como los Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur han implementado protocolos de detección reforzada en puntos de entrada y restricciones de viaje para pasajeros procedentes de las zonas afectadas. Mientras tanto, en Europa y América, el riesgo para la población general se considera muy bajo, aunque se han activado mecanismos de preparación de laboratorio y diagnóstico molecular para garantizar una detección rápida ante posibles casos importados.

Fuentes: GOV.UKCDCWHOBeaconECDC

Mayo 2026