Influenza aviar altamente patógena H5N1. Mecanismo de acción en bovinos lecheros.
El brote de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5N1 clado 2.3.4.4b en ganado lechero detectado inicialmente a principios de 2024 en Texas, Estados Unidos, presentó una manifestación clínica atípica ya que, a diferencia de lo observado en otras especies de mamíferos, donde el virus suele presentar un tropismo respiratorio o neurológico predominante, en los bovinos el patógeno mostró una afinidad inusual por las glándulas mamarias, provocando mastitis necrotizante grave sin signos respiratorios significativos. Un estudio en Science Advances detalla el proceso biológico por el cual el virus H5N1 utiliza los glicanos del tejido mamario como receptores de entrada, explicando por qué el patógeno se concentra en la glándula mamaria en lugar de los pulmones.
El equipo de investigación compuesto por científicos de la Universidad de Pittsburgh y la Facultad de Medicina de Harvard combinó múltiples técnicas para examinar cómo el virus H5N1 interactúa con diferentes tejidos. Su análisis demostró que no todos los receptores de glicanos funcionan de la misma manera en lo que respecta a la infección por gripe aviar y que esta depende de la distribución anatómica de receptores específicos de ácido siálico (SA).
El estudio reveló que el tejido mamario de las vacas posee una abundancia de receptores de ácido siálico “N-linked”, los cuales son compatibles con la hemaglutinina del virus H5N1 y actúan como la «llave» química necesaria para la entrada viral en las células. Por el contrario, el epitelio de la tráquea bovina carece de estos receptores y presenta principalmente glicanos “O-linked”, que no permiten una unión viral productiva, lo que explica la ausencia de enfermedad respiratoria sistémica en el ganado afectado.
Este tropismo tisular específico convierte a las glándulas mamarias en un entorno de replicación ideal, permitiendo que el virus alcance concentraciones extraordinariamente altas en la leche. La alta carga viral en la secreción láctea facilita una transmisión intra-rebaño extremadamente eficaz, alcanzando niveles de seroprevalencia del 90% en las poblaciones analizadas. Los datos epidemiológicos indican que incluso las vacas no lactantes pueden albergar el virus, lo que sugiere que la fase seca del ciclo productivo también representa un riesgo para la bioseguridad de las explotaciones.
Es fundamental destacar que, si bien el virus es sensible a la pasteurización comercial, el consumo de leche cruda y el manejo de animales infectados suponen un riesgo de transmisión para trabajadores rurales y animales de compañía, como los gatos, en los cuales el virus suele manifestar cuadros neurológicos fatales.
Este nuevo marco de comprensión sobre los receptores virales permitirá evaluar la vulnerabilidad de otras especies y órganos ante futuras adaptaciones del virus H5N1.
Fuente: Science Advances – Science Daily – Infobae
Junio 2026