Editorial - En busca de una seguridad sanitaria sostenible a nivel mundial

Hemos sido testigos presenciales de la evolución de la reciente pandemia de Covid-19, que comenzara en diciembre del 2019 y se extendiera rápidamente a todo el mundo, pese a las medidas de bioseguridad y control empleadas. Solo el desarrollo de nuevas y potentes vacunas lograron en poco tiempo controlar la situación que subsiste hasta hoy con la aparición de nuevas variantes. El impacto de esta pandemia en términos de morbi-mortalidad y efectos económicos , comerciales y sociales todavía no ha  finalizado de evaluarse, pero sin duda han de resultar cuantiosos e impactar en un sinnúmero de actividades esenciales para el control de la Salud Publica, la Sanidad Animal y el bienestar general de las personas. Como ejemplo, varios organismos internacionales y supranacionales han indicado un notable deterioro en las actividades de control y vigilancia de enfermedades infecciosas de los animales que se traduce en una falla en la detección de sospechas y envíos de muestras a los laboratorios de referencia, con la consecuencia de un aumento en el desconocimiento de la situación sanitaria objetiva de vastas regiones del mundo. Dos ejemplos recientes son la aparición de origen desconocido  y diseminación descontrolada de la Fiebre Aftosa (tipo O) en Indonesia -país que mantenía su status de “libre de Fiebre Aftosa sin vacunación”-  y el primer hallazgo confirmado por el laboratorio mundial de referencia para la FA de Pitbright de virus tipos O y A de estirpe sudamericana (Colombia/Venezuela) en Egipto, África.  

Mientras tanto y desde 2012, la Peste Porcina Africana, para la que no se cuenta con vacunas eficaces, continúa su expansión continental afectando a países y regiones de los cinco continentes, causando ingentes pérdidas económicas y amenazando su seguridad sanitaria

A partir del año 2021 comenzó a detectarse la Influenza Aviar de alta patogenicidad H5N1 en aves silvestres y de traspatio, que rápidamente infectó establecimientos comerciales. Su presencia y progresión en Canadá y varios estados de USA hacia finales de 2021  se aceleró rápidamente y ya en estos días Méjico, Ecuador, Colombia y Perú han detectado la infección en aves silvestres y comerciales. Este recorrido hemisférico se corresponde con las corrientes migratoria de aves silvestres que se dirigen al sur. Si bien hasta hoy se recomendaban medidas de bioseguridad en los establecimientos comerciales y el sacrificio sanitario en caso de infección (OMSA), el impacto negativo desde el punto económico y bioético de esta medida ha determinado que gran parte de la industria pusiera su esfuerzo en el desarrollo de vacunas eficaces como método de control. Es de esperar que en el corto plazo se cuente con estos inmunógenos desarrollados en plataformas modernas similares a las empleadas para el COVID-19. La industria avícola tiene una enorme experiencia en el uso práctico y económico de las vacunas en sus sistemas productivos. Ya en la década del 70’ del pasado en dos años desarrolló vacunas eficaces (que se utilizan hasta en nuestros días!) para el efectivo control de una epidemia generalizada de la llamada Enfermedad de Marek (herpesvirus) que impedía el desarrollo de la industria avícola comercial como la conocemos en nuestros días.

Recientemente el Foro Mercosur de la Carne y la FARM han desarrollado una serie de Talleres organizados por TAFS/PROSAIA (TAFS en una ONG Suiza especializada en Sanidad animal y Seguridad Alimentaria) en los que se ha analizado el tema de la necesidad de un cambio de paradigma a nivel mundial en cuanto al status sanitario de “libre de Fiebre Aftosa con vacunación” proponiendo- con base científica y técnica- la equivalencia con el status de “libre de Fiebre Aftosa sin vacunación” para productos cárnicos y material germinal. El cambio de paradigma ofrece, además de las garantías científicas y técnicas de un comercio seguro, las ventajas adicionales de un sistema sanitario fuerte y sustentable frente a estas nuevas realidades a nivel mundial, que nos indican que las amenazas son no ya regionales sino mundiales y que el comercio internacional requiere productos sanitariamente seguros y en forma sostenida, no sujetos a potenciales y frecuentes eventos sanitarios.

Estos hechos demuestran claramente la necesidad de mantener y reforzar los sistemas sanitarios -en particular las acciones de vigilancia (vigilancia activa/pasiva, ausencia de circulación viral y niveles de protección poblacional), atención rápida de sospechas y preparación efectiva para la contingencia- todas acciones que deben informarse y transparentarse para mayor credibilidad. Es que es necesario asegurar la sustentabilidad a las acciones de Seguridad Sanitaria animal y Producción de alimentos: “Animales sanos, alimentos sanos, gente sana” .

MÁS INFORMACIÓN AQUÍ

Alejandro A. Schudel